El Gato Presidente Tejón
Había una vez, en un pequeño pueblo llamado Gatópolis, un gato blanco con manchas negras llamado Tejón. Tejón era conocido por ser muy divertido y ocurrente, siempre haciendo reír a todos los gatos del pueblo con sus bromas y ocurrencias.
Un día, Tejón decidió que quería ser el presidente de Gatópolis. "¡Seré el mejor presidente que este pueblo haya visto jamás!", maullaba a todos los que quisieran escucharlo.
Para ganar las elecciones, Tejón hizo promesas extravagantes:
- "¡Convertiré todas las cajas de arena en piscinas de leche!"
- "¡Haré que los árboles crezcan con juguetes en lugar de hojas!"
- "¡Y lo más importante, declararé ilegal bañarse!"
Los gatos del pueblo estaban encantados con estas ideas y votaron por Tejón. ¡Se convirtió en el nuevo presidente de Gatópolis!
Al principio, todo parecía maravilloso. Tejón organizaba fiestas de sardinas todos los días y hacía que los perros del pueblo les rascaran la barriga a todos los gatos. Pero pronto, las cosas empezaron a salir mal.
Las piscinas de leche se echaron a perder y empezaron a oler mal. Los juguetes en los árboles atraían a gatos de otros pueblos, y Gatópolis se llenó de gatos desconocidos. Y como nadie se bañaba, ¡todos olían a queso rancio!
Tejón se dio cuenta de que ser presidente no era solo diversión y juegos. Tenía que tomar decisiones difíciles y pensar en lo mejor para todos.
Así que Tejón convocó una asamblea de gatos y dijo: "Mis queridos amigos, me equivoqué. Ser presidente no se trata solo de hacer cosas divertidas, sino de hacer lo correcto. A partir de ahora, trabajaré duro para mejorar nuestro pueblo de verdad".
Desde ese día, Tejón se esforzó por ser un buen líder. Construyó parques para que los gatos jugaran, organizó clases de caza de ratones y hasta convenció a los perros para que fueran amigos de los gatos.
Al final de su mandato, todos los gatos estaban orgullosos de su presidente Tejón. Había aprendido que gobernar es una gran responsabilidad y que las decisiones deben tomarse pensando en el bienestar de todos.
Y colorín colorado, este cuento de Tejón, el gato presidente, se ha acabado.